IDENTIDAD AMIGONIANA

Lo que Somos

AMIGONIANOS

Los Terciarios Capuchinos o Amigonianos somos una Congregación Religiosa, dentro de la Iglesia Católica, y en ella, de la Espiritualidad Franciscana.  Seguimos a Jesús desde el Carisma que nos regaló el Espíritu a través del P. Luis Amigó. Nos dedicamos a expresar la misericordia de Cristo Buen Pastor a los jóvenes con problemas de conducta. Fuimos fundados en Valencia – España el 12 de abril de 1889.

El nombre nos viene de NUESTRO FUNDADOR, EL P. LUIS AMIGÓ, uno de los instrumentos que el Señor ha utilizado para continuar expresando en nuestro tiempo su solicitud misericordiosa por los más pobres y alejados. Un hombre que se fió de Dios y le dejó el protagonismo sobre su vida.

FRAY  LUIS AMIGÓ (Biografía)

Nació en España en 1.854 en el seno de una familia cristiana que le educó en la fe. Desde pequeño se sintió llamado al sacerdocio y desarrolló una fuerte inquietud social por ayudar a las personas necesitadas: enfermos, presos, niños de la calle.

A pesar de las dificultades, sus padres murieron siendo él adolescente, se decidió a seguir su vocación llegando a ser religioso Capuchino y sacerdote. Atento a los clamores y necesidades de su tiempo, especialmente al problema de tantos jóvenes en conflicto con su familia y la sociedad,  supo ofrecer, a partir de su fe, una respuesta valiente. Fundó dos Congregaciones Religiosas.

Murió en 1.934. Está en proceso de beatificación para que sea reconocida por la Iglesia su santidad.  Luis Amigó sigue vivo entre nosotros como invitación permanente a fiarse de Dios y ser mensajero de su misericordia entre los jóvenes marginados.

La ESPIRITUALIDAD AMIGONIANA es un camino peculiar para seguir a Cristo hoy. Tiene sus raíces en el Evangelio y en la Espiritualidad Franciscana. Emana de los siguientes modelos espirituales:
Cristo, Buen Pastor, que ha venido a buscar a la oveja perdida.
Nuestra Madre Dolorosa al pie de la Cruz junto a su Hijo.
S. Francisco, fuente de autenticidad evangélica.
Luis Amigó, instrumento de la misericordia de Dios.

La Congregación ha desarrollado en el transcurso de su historia, y continua desarrollando, una pedagogía especial que convenimos en llamar PEDAGOGÍA AMIGONIANA. El objetivo de esta pedagogía es la reeducación, rehabilitación, corrección y adaptación de niños y jóvenes que por diversas motivaciones han entrado en conflicto consigo mismos o con la sociedad. Fundamentada en el Evangelio, la Pedagogía Amigoniana contempla en cada joven la actualización del misterio de Cristo. Las notas características de esa Pedagogía son: Personalizada, Integral, Dosificada, Preventiva, Familiar y Terapéutica. Es la pedagogía que se aplica en nuestros Centros.

Nuestra forma de vida

Estamos consagrados y comprometidos en el seguimiento de Jesucristo tal y como propone el Evangelio; vivimos en comunidad fraterna, y nos consagramos especialmente a Dios en el servicio a la juventud extraviada.
El P. Luis Amigó inicio su apostolado entre los reclusos de los penales. Con ellos, penados también, hay jóvenes e incl uso niños. Esta experiencia constituye el germen fundacional de nuestra Consagración. El estado de destrucción que advierte en unos y otros le hace pensar en un trabajo preventivo a favor de los más jóvenes.
Así es como concibe nuestra misión. Este es nuestro carisma; Este su testamento; Estas, sus palabras:

Vosotros, mis amados hijos e hijas, a quienes Él ha constituido Zagales de su rebaño sois los que debéis de ir en pos de la oveja descarriada hasta devolverla al aprisco del Buen Pastor


Zagales del Buen Pastor

Los Amigonianos nos sentimos llamados a ser testigos del amor de Cristo entre todos los jóvenes que tienen carencias afectivas, familiares, sociales, y con alteraciones de conducta y perturbaciones de personalidad. Entre aquellos niños y jóvenes que por mil y una razones han tropezado en la vida o no han encontrado su camino.

Vosotros, zagales del Buen Pastor sois los que debéis ir en pos de la oveja descarriada hasta devolverla al aprisco. Y no temáis perecer en los despeñaderos y precipicios en que muchas veces os habréis de poner para salvar a la oveja perdida

El espíritu propio de los amigonianos, dedicados a la educación cristiana de los jóvenes apartados del camino de la verdad y del bien , se distingue por su particular seguimiento de Cristo Buen Pastor , que llama a sus ovejas por su nombre, se fían de él y le siguen.

Tras las huellas del Buen Pastor, el Terciario Capuchino se siente llamado a crecer en el amor , desarrollando particularmente las actitudes de sencillez y de humildad, de compasión y de misericordia, de alegría y de esperanza, y de entrega y generosidad, que distinguen la vida de quién conoce a las ovejas, camina delante de ellas, busca a las que se pierden, comparte sus alegrías y penas, y está dispuesto a dar la vida por todas.

Y son precisamente estas actitudes que marcan el crecimiento humano-espiritual del Terciario Capuchino, las que identifican también su vida de familia y su actuación apostólica entre los jóvenes inadaptados, haciendo de la pedagogía amigoniana , una pedagogía:

•  familiar,
•  entretejida de cercanía,
•  de comprensión,
•  de afabilidad,
•  de confianza y
•  de convivencia.

 

PRESENTACIÓN DE LA CONGREGACIÓN (Quienes Somos )


La Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos también llamados Amigonianos es una entidad sin ánimo de lucro, dedicada a la formación, protección, promoción, prevención, educación y reeducación de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias que presentan los síntomas y problemáticas más álgidos de nuestro tiempo en lo referente a los programas y procesos de socialización, labor que hacemos mediante el estudio, diseño y ejecución de estrategias, que  apunten a favorecer su desarrollo integral, la defensa de los Derechos Humanos, su formación en valores, el desarrollo de su dimensión trascendente y el protagonismo en su propia vida, para encaminarlos a la integración en la sociedad desde el ejercicio de la propia libertad y responsabilidad y la puesta en acto de sus capacidades, por lo cual históricamente se ha intervenido en las políticas sociales a fin de que se les atienda cada vez de una manera más digna y justa.
Nuestra meta es impulsar garantizando la vida y la integridad, el desarrollo, la protección y la participación, como áreas de derechos, la consolidación de políticas públicas que garanticen el respeto de los Derechos Humanos, la prevalencia de los Derechos de los Niños y el fortalecimiento en la práctica de nuestra misión específica que comprende la atención e intervención no solamente de aquellos niños, niñas y adolescentes que están en conflicto con la ley, sino también de los que tienen dificultades de conducta y conflictos de orden personal y relacional en el entorno familiar, escolar y barrial, y en general todos los que están en condiciones de vulnerabilidad, allí en donde se nos requiere para lograr la digna y justa integración social que aquellos a quienes intervenimos se merecen.

En efecto la Congregación Amigoniana ha incidido siempre directa o indirectamente en las Entidades Públicas y Privadas encargadas de atender a los niños, niñas y adolescentes infractores de la ley, así como a quienes son estigmatizados por su condición social, a quienes son marginados por sus conflictos personales, familiares, escolares y sociales y en general a aquellos niños, niñas y adolescentes víctimas de traumas emocionales, adictos y explotados por las estructuras sociales dedicadas al crimen y la explotación. Orientando, asesorando y proponiendo principios, alternativas, estructuras y sistemas que garanticen la atención que estos se merecen y necesitan, por ello es factible reconocer que muchas políticas públicas, lineamientos, directrices, parámetros, estándares y desarrollos de los países en los que se trabaja con la misión específica en esta  materia, están fundamentados en el sistema pedagógico y terapéutico que los amigonianos vienen desarrollando desde su fundación hace 121 años.

En este sentido desarrollamos en todas nuestras Instituciones y Programas una propuesta integral que atiende las áreas Pedagógica-Terapéutica, Psicológica, Social, de Salud, Académica, de Formación para el Trabajo y de Bienestar que incluye además de la Trascendencia y la dimensión espiritual, el componente cultural, lúdico y recreativo a fin de fortalecer al ser humano integral.

Nuestro trabajo se avala con una experiencia centenaria que la Congregación ha desarrollado en diversos países de mundo y que ha forjado como praxis por más de 80 años en Colombia y el Continente, logrando con éxito que las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en dificultad y/o infractores de la ley puedan concebir un proyecto de vida en el que todos sus derechos sean respetados y ellos a su vez aprendan a asumir responsablemente y con criterio los deberes y obligaciones que adquieren para y en la vida social consigo mismos y con sus congéneres.

Tenemos claro que una práctica que se hace y no se nombra y menos se piensa tiende a convertirse en un activismo sin sentido, por ello toda la propuesta pedagógica afianzada en sus principios y valores, recibe con apertura y grandeza todo el influjo renovador de la evolución y avances constantes de las ciencias humanas de los que se sirven también los fundamentos teóricos de la Pedagogía Social, así como dentro de los ejes fundamentales de la Pedagogía Amigoniana la cual concibe su acción a partir de la innata tendencia a la trascendencia, una sólida fundamentación filosófica, una inspiración teológica concreta, una constante sintonía jurídica, un trabajo psicológico dedicado, una fuerte proyección sociológica, una formación académica continua, la formación en competencias laborales y para el trabajo, el imprescindible cuidado por la salud integral, el desarrollo cultural y la capacidad lúdica y recreativa propias del bienestar de las personas. De esta manera se erige como garante de las normas internacionales y nacionales, relacionadas con los Derechos de los Niños y la población altamente vulnerable, concretamente en lo que tiene que ver con las niñas, niños y adolescentes en conflicto con la ley y/o en alto riesgo por ser víctimas de la marginación y la exclusión sociales, así como de muchas otras causas de orden social, familiar y personal.

Nuestro trabajo consiste en definitiva en promover el ejercicio y la defensa de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, procurando la atención a ellos como sujetos responsables frente a su manera de asumir el mundo, es por ello que en este texto se dan a conocer los pormenores y referentes conceptuales, teóricos y epistemológicos de la Propuesta Pedagógico-Terapéutica Amigoniana que han iluminado este quehacer y que continúan aportando desde su propia evolución los criterios más innovadores, pertinentes y vanguardistas de las ciencias humanas y de las disciplinas sociales que se ocupan de la forma en que los seres humanos nos socializamos.

La propuesta Amigoniana ha logrado la transversalidad en su concepción teórica y práctica a través de la indudable unidad y transdisciplinariedad de todos sus contenidos para atender de forma integral a los sujetos de su acción, es así como en este documento se refieren de forma específica todos y cada uno de los referentes con los que se sustenta la propuesta misma y que se nombran a continuación como: Referentes Antropológicos, Referentes Filosóficos, Referentes Jurídicos, Referentes Pedagógico-Terapéuticos, Referentes Psicológicos, Referentes para el Área de Salud, Referentes Teológicos, Referentes para el Área de Bienestar, Referentes para el Área Académica, Referentes para el Área Técnica y la Estructura de la Propuesta Pedagógico-Terapéutica Amigoniana propiamente dicha. 

Igualmente es fundamental tener en cuenta en cada uno de los tres países Brasil, Colombia y Ecuador en donde hace presencia la Congregación a través de la Provincia San José, su legislación respectiva y las implicaciones que tiene ser signatarios de Tratados y Acuerdos Internacionales, para las cuestiones de Ley y Lineamientos, a fin de adecuar la propuesta Pedagógica, conforme a las necesidades y peculiaridades de la sociedad que nos acoge. 

La Congregación está presente en 20 países:

AFRICA: Costa de Marfil.
AMÉRICA: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Educador, Estados Unidos, México, Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Panamá, Venezuela
ASIA: Filipinas.
EUROPA: España, Italia, Alemania, Polonia.

Animamos la Familia Amigoniana donde se sitúan también las religiosas Terciarias Capuchinas y diversos grupos de laicos: comunidades de Cooperadores Amigonianos, máxima participación en nuestro carisma en la vida laical, Grupos juveniles Zagales y Juventud Amigoniana, Educadores, Voluntarios, Alumnos y Exalumnos, familiares, simpatizantes y bienhechores .

Se puede PARTICIPAR EN ESTE CARISMA AMIGONIANO como religioso - sacerdote si es voluntad del Señor, consagrándole a él toda nuestra vida, viviendo en comunidad y entregándonos a los niños con problemas. Como Laicos Amigonianos, también en distintas comunidades que viven su fe desde ese carisma y se forman para poder servir a los demás, en especial a los niños. Como voluntarios aportando nuestro tiempo y cualidades a la misión amigoniana. Nuestros centro están abiertos a eso.

Satisfechos de nuestro pasado y de nuestro presente, estamos forjando ya el futuro. SOÑAMOS con formar comunidades cada vez más evangélicas y evangelizadoras, con dar respuesta a la problemática de la juventud, con ser fieles al presente que nos toca vivir abiertos a Dios y a los demás.

 

PEDAGÓGIA AMIGONIANA
LA PEDAGOGÍA AMIGONIANA A LA LUZ DE SU PROPIA ESPIRITUALIDAD

El énfasis corredentor inspirado por Dios a Luis de Masamagrell en la fundación de la Congregación es una impronta que tal vez por los afanes de la vida cotidiana vamos dejando de lado, aún habiendo sido incorporado al propio carisma desde el nacimiento mismo de nuestro instituto religioso, es preciso reconocer sinceramente que con esa impronta nos ha pasado lo mismo que pasa con aquellos aspectos de nuestra personalidad que por obvios y propios pasan desapercibidos y que muchas veces nos señalan
quienes rara vez nos ven o eventualmente nos conocen.

Vivir y desarrollar un carisma como opción de materializar un camino evangélico es una oportunidad que Dios nos ofrece y que se torna en una aventura fascinante si cotidianamente hacemos consciencia del disfrute e implicaciones que ello conlleva en la propia existencia, por ello vivir con intensidad y gozarnos la misión apostólica de la Congregación en todos y cada uno de los frentes que se han abierto a nuestro trabajo, es recuperar cada día el asombro y el descubrimiento del amor preferente de Dios por los amigonianos en medio de los más inteligentes pero también más equivocados, en medio de los más hábiles pero a la vez más desfavorecidos, al lado de los más dinámicos pero también más condenados, en fin con aquellos más alejados del camino de la verdad y del bien, pero también más cercanos al amor filial del padre Dios.

En este sentido la alegoría de Nuestra Madre al pie de la cruz, es el polo a tierra que nos tiene que sacar de la distracción y la indiferencia con que muchas veces caminamos entre quienes solicitan nuestra alerta y nuestra atención, es el requerimiento que tanto religiosos como colaboradores tenemos que atender, tal vez porque nos distraemos con demasiada facilidad queriendo innovar muchas cosas, procedimientos, técnicas, llenando requisitos y cumpliendo al límite un orden establecido, buscando la legitimidad de las normas y la velocidad del trámite y la gestión, todos ellos enemigos de la acogida cálida y fraterna, de la posibilidad de la conmoción, del vínculo afectivo que nos permita ver a aquel que como el caminante de Emaús nos interpela para no dejarle seguir de largo.

La perspectiva de nuestra acción apostólica vivenciada a partir de los acontecimientos salvíficos que desde el dolor de María madre se proponen como acción corredentora nos motivan a entender que es en la identificación de la niña o el muchacho más difícil y más rebelde en donde se resguardan los dolores y sufrimientos que produce el abandono y el desprecio, por ello es ahí donde tiene sentido el ser amigoniano, en la identificación de conductas reprochables que requieren ser interpretadas para evitar el juzgamiento y promover la responsabilización.

Es preciso volver a las fuentes que indicaron el camino de la misericordia activa y el amor exigente, esos que se requieren más que nunca hoy para entender la rebeldía, la apatía y el desgano de adolescentes que distraídos en el consumismo y la violencia se desprecian a sí mismos y desconocen el valor de la diferencia en el otro, es necesario reconocer que nuestra impronta es parte de la vida social que construimos en las comunidades formativas y que nos hace llamar a cada uno por su nombre, a fin de paliar el dolor del desplazamiento y la huida no sólo de sí mismos, sino también de sus realidades familiares y sociales, como amigonianos el énfasis corredentor tiene sentido cuando hacemos todo lo necesario para brindar espacios y procesos de calidad, en los que nuestro desempeño como religiosos y profesionales sea verdaderamente interdisciplinario, responsable y dinámico, tiene verdadero valor si hacemos presencia sin contar tiempos y condiciones en medio de las niñas y los muchachos que demandan de nosotros no sólo el saber específico de la profesión sino relaciones humanas verdaderamente cálidas, significativas y responsables, es desde la posibilidad de resignificar la propia existencia y la vida de los jóvenes como experimentamos el valor corredentor de los dolores del alma humana que se nos ha presentado como modelo en la madre dolorosa.

La fuerza del conflicto humano expresado de manera aleccionadora en los sentimientos, emociones y dolores de la madre corredentora tiene una vigencia y una actualidad evidentes en los conflictos que somos capaces de ver y entender en la vida de los jóvenes y sus familias; así acoger y acompañar la desestructuración y fracturas familiares que nos presentan, considerar las cicatrices y señales del estigma social que se imponen en sus vidas son las circunstancias precisas para sentir y amar y en consecuencia no abusar del débil, es un proceso sencillo pero profundo y valioso, sin miedo a los saberes académicos, en definitiva sin miedo a saber y descubrir la realidad, puesto que es con asiento en la realidad como desarrollamos la labor apostólica amigoniana.

 

LA LUZ DE SUS IDEAS PREVALECE PARA GUIAR A LA FAMILIA AMIGONIANA

Ciento veintidós años de presencia Amigoniana nos hacen ver el vasto y fértil campo de una inacabada y activa vida pastoral al servicio del evangelio con uno de los segmentos de la población más necesitada de amor, de afecto y de reconocimiento, en verdad las palabras del maestro cobran vida, en todos y cada uno de los actos pedagógicos y formativos que nuestros Religiosos y Colaboradores amigonianos realizan cotidianamente en el duro y al mismo tiempo sensible surco en que la Divina Providencia a través de la inspiración espiritual de Fray Luis de Masamagrell nos ha colocado.

En efecto entender la alusión a la misión legada por Fray Luis cuando dice:

“Vosotros mis amados hijos e hijas sois los que habéis de ir en busca de la oveja perdida hasta volverla al aprisco del buen Pastor”, se ha cumplido y sigue siendo vigente en cualquier época y para cualquier sociedad, este camino trazado desde la fundación de nuestras Congregaciones es el que vamos recorriendo y el que al lado de los niños, adolescentes y jóvenes le da sentido al ser de Consagrados y al ejercicio profesional de Religiosos y Laicos Amigonianos.

El saber pedagógico amigoniano tiene que seguir construyéndose como un esfuerzo de dialogo interdisciplinar porque es así como se autocomprende, puesto que la práctica social es el criterio principal de legitimación del quehacer pedagógico desde el que se articulan diferentes formas de saber.

Antes de estigmatizar y de moralizar las conductas ilícitas, este referente ofrece alternativas de búsqueda de sentido y de libertad humana frente a los sistemas sociales normativos y coercitivos. Desde aquí será posible entablar e interpretar todos los demás flujos de relaciones sociales e institucionales, de tal manera que el diálogo interdisciplinar primero no es como institución eclesial, sino a partir de este modo específico de ser comunidad.

Para todo amigoniano es claro que la pérdida de la capacidad de ser amado y de amar produce desorientación y, por consiguiente, la toma de decisiones no conscientes ni libres.

 

COMO AYUDAR A LOS NIÑOS, EN SITUACIONES DE CONFLICTO.

A través de estos aportes, estamos compartiendo reflexiones y saberes que nos permite abordar a todos, aspectos importantes de las necesidades y dificultades emocionales de las niñas, niños y adolescentes que han estado o están en situaciones de conflicto con la ley y de aquellos que están desarrollando sus etapas educativas en los colegios amigonianos. Procuraremos dar las mejores herramientas para desarrollar habilidades que nos permiten como Colaboradores Amigonianos saber escuchar y comunicarnos eficientemente, para saber cuándo y cómo intervenir en busca de la resignificación de la dignidad de estas personas a través de la propuesta pedagógica y terapéutica de la Congregación y de todos los aportes que desde cada ciencia y disciplina se pueden hacer en el ejercicio interdisciplinar que ofrece la pedagogía reeducativa como soporte de la pedagogía amigoniana.

 

HISTORIA

Las reflexiones que en este texto proponemos, nos permiten hacer un abordaje, desde la propia experiencia espiritual y pedagógica del pensamiento amigoniano tanto en lo concerniente a la pedagogía como a la terapéutica y al proyecto reeducativo, con esta oportunidad aspiramos a que todas las personas que día a día están en contacto con la misión de la Congregación puedan ver de qué manera el carisma amigoniano, construido sobre los principios del humanismo cristiano, ha posibilitado que los desarrollos provenientes de las disciplinas sociales y humanas como la pedagogía, la psicología, la filosofía y el trabajo social, se sumen a la misión que de por sí han asumido las comunidades cristianas y los Religiosos Terciarios Capuchinos, en particular, con respecto al tratamiento de las problemáticas sociales y psíquicas de nuestro tiempo y, más específicamente, el problema de la transgresión de la ley por parte de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

En efecto en tanto la intervención pedagógico-terapéutica tiene como eje central la resocialización del niño y del joven, entendida ésta como la adquisición de habilidades comportamentales y sociales para la adaptación al entorno, puede mostrarse que el modelo terapéutico y la propuesta pedagógica con los que han venido operando las instituciones "Amigonianas" parte de una suposición de la realidad como dato efectivo y como conjunto de hechos "meramente reales" que tendrían que ser introyectados por el sujeto
para alcanzar una adaptación plena al medio. Si bien se dice que "no existe el desadaptado total y absoluto porque ello implicaría haber estado adaptado simultáneamente a todo" , se cree, sin embargo que la realidad está dada por sí misma, es decir, que posee un estatuto empírico y que, en cuanto tal, el
sujeto no hace otra cosa más que tomar nota de ella; así que el proceso terapéutico se dirige a lograr que el sujeto reduzca el conflicto que "le impide responder adecuadamente a los condicionamientos sociales" mediante "un entrenamiento en condiciones en que se simulen en pequeña escala los escenarios sociales más significativos y en ellos se pueda ejercer el entrenamiento necesario que le(s) rehabilite para vivir adecuadamente al interior de la colectividad".

El énfasis que ha tomado la estrategia de intervención abocada por las comunidades Amigonianas debe ser pensado en el marco del desarrollo de las teorías psicológicas, las cuales tuvieron desde sus comienzos una base empirista que las condujo a que hubieran dado por supuesta la dimensión de la realidad como hecho en sí; del mismo modo la concepción del sujeto tomó como fundamento la tesis empirista según la cual "no hay nada en el entendimiento que no haya pasado primero por los sentidos " y ello llevó a una concepción de lo psicológico en términos de repertorio de comportamientos aprendidos en la interacción social. Desde luego el problema para los primeros psicólogos era tratar de explicar la conducta desadaptada y la patología comportamental y encontraron en la biología, pero sobre todo en la explicación mecanicista de los organismos, un recurso para solucionar el impase que introducían dichos problemas.

La psicología experimental, ya desde sus comienzos, dedicó su esfuerzo a establecer las formas de respuesta y los tiempos de reacción del sujeto a las diferentes tareas. Nunca se preguntó por la complejidad de la tarea o por el significado de la misma, sino que se concentró en la medición de las llamadas funciones psicológicas a partir de experimentos controlados en condiciones de laboratorio que permitieron establecer "leyes del comportamiento". De allí emergieron las pruebas y test con los que se procura hacer un cálculo de las capacidades de respuesta y la probabilidad de que el individuo reaccione de uno u otro modo a las exigencias de la tarea. Desde luego, lo que siempre se dejó indeterminado fue las características del medio y el tipo de tareas o problemas que éste le plantea a los individuos, es decir, ha dado por sentado que ese medio es no solamente real sino además legítimo y, por lo tanto, su labor se dirige a procurar una relación más adecuada del individuo con ese entorno.

Esta referencia no deja de ser significativa en el contexto de la problemática que los amigonianos han abordado a lo largo de su existencia dedicada por entero a la resignificación de las historias de vida en su trabajo, puesto que la misma comunidad amigoniana ha puesto de presente y ha relievado su relación con el saber psicológico y, más específicamente con la psicología experimental: Según Marco Fidel López Fernández, la fundación de la Congregación coincidió con el nacimiento y primeros desarrollos de la psicología moderna y en razón de este auge, ellos instalaron en los establecimientos los centros, laboratorios o gabinetes psicológicos, implantando y divulgando las técnicas de exploración mental al servicio de la acción resocializadora.

Fueron los educadores amigonianos quienes trajeron a Colombia la psicología experimental al servicio de la educación, referida a adolescentes y jóvenes con necesidades especiales. Antes de ellos, dice el autor, no existía en el país ninguna institución que empleara procedimientos psicotécnicos como los test: "El sistema pedagógico amigoniano aplicado en Colombia a finales del siglo XX, reconoce como antecedentes suyos teóricos, todos los que refieren a la psicología educativa, aunque las actuales formulaciones de la misión y su ejercicio se expresen en términos renovados como 'pedagogía reeducativa' o 'resocialización'… La pedagogía amigoniana nació y creció con la psicología experimental, desarrolló propuestas resocializadoras propias, y hoy constituye un sistema coherente y eficaz, al menos para una parte importante de la juventud colombiana en dificultad" .

El vínculo de solidaridad que las prácticas de resocialización ejercidas por los Religiosos Terciarios Capuchinos, tiene con los modelos experimentales, de los que han derivado sus estrategias de intervención, plantea para nosotros la necesidad de saber si la suposición de la realidad no es sino el resultado del tipo de modelos teóricos que se han adoptado u obedece al principio en el que se fundamentan las comunidades religiosas cristianas, es decir, la creencia en un orden moral no contingente, ni basado en inclinaciones empíricas, sino esencialmente trascendente que, en cuanto tal, gobierna el devenir histórico.

Los Religiosos Terciarios Capuchinos además de tener como eje rector de sus prácticas el amor y la caridad cristianas, adoptaron las enseñanzas de las ciencias y de las disciplinas humanísticas como recurso necesario para posicionar y legitimar socialmente su misión, pero también alimentaron el dogma de la fe con los aportes del pensamiento filosófico clásico que hizo de la ilustración un ideal de civilización.

Efectivamente, es posible leer en los diferentes documentos que han producido los miembros de la comunidad, cómo subyace a su discurso la fundamentación kantiana de las costumbres y el ideal ilustrado como estrategia de resocialización. Conceptos tales como “moralización”, “voluntad”, “autonomía” y “libertad”, son de evidente cuño kantiano: “el proyecto educativo amigoniano, dice el padre Juan Antonio Vives, parte de la idea de que la humanización se hace en la moralización que hace referencia no al comportamiento de la persona en crecimiento sino al desarrollo de su propio ser e identidad personal” , y más adelante prosigue: “la pedagogía amigoniana pretende hacer una educación de la voluntad que es también una formación del carácter que es el hábito de la firmeza de la voluntad. La voluntad es la suprema directora del hombre” . A su vez el Padre Marco Fidel López Fernández señala cómo la educación integral, es decir, la que abarca cuerpo y alma es esencialmente una educación moral para lo que él denomina “La reforma del corazón”, pero, añade que es una educación del carácter dirigida por el cultivo de la inteligencia, por el freno de la ley moral y por la lectura e imitación de los grandes modelos . Las prácticas discursivas que los Religiosos Terciarios Capuchinos asumieron como PEDAGOGÍA AMIGONIANA, se han entendido como una experiencia pedagógica alimentada de quehaceres e influencias disciplinarias de la Europa central de finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, en el contexto aldeano de una España pre - moderna con indicios de industrialización.

Se parte de la concepción de que la pedagogía amigoniana construye un amplio campo del saber a partir de la apropiación de métodos, conceptos y técnicas provenientes de diversas disciplinas y discursos, unidos a las propias prácticas pedagógicas, pastorales e institucionales. En este sentido, una experiencia de amor, de cercanía, de escucha, de consentimiento, de apertura al otro, de hacer sentir al otro importante...

es decir de afectivización del acto educativo. Así, este acto se vuelve posibilitador, emancipador, liberador. Se entiende que no solo por causa del afecto, que sin embargo se nombra en primera instancia sino por causa de la intención y los métodos. La intención, el talante, la axiología de un carisma humanista cristiano, orientado al trabajo con jóvenes infractores o contraventores de la ley, que atraviesa toda la historia de la pedagogía amigoniana y que es sustento de la misión y de identidad particular de la Congregación, trascendiendo el mero acto educativo.

Aunque inicialmente los Religiosos Terciarios Capuchinos no poseían un método como tal, su origen pastoral dentro de la orden católica supone un apego a la regla y al orden que determinan ciertas prácticas propias del trabajo de los educadores amigonianos: “caridad, piedad, misericordia,
vigilancia, servicio, experiencia, observación, sacrificio, celo por la salvación de los jóvenes, recursos hábiles, medios racionales. Actitudes y prácticas pastorales que están en orden con las miradas y concepciones que se tenían sobre el infante”.

Todas esas manifestaciones de la vida religiosa y monacal que disciplina el cuerpo, el tiempo, el espacio, los valores y el alma impregnan al “método amigoniano” en sus inicios, pero se regirán a partir de unos elementos que permanecerán en la pedagogía Amigoniana a pesar de las transformaciones a las que se verá abocada. Los Religiosos Terciarios Capuchinos enuncian sus prácticas pedagógicas como una “experiencia” que tiende hacia un fin determinado, logrado merced a la combinación de diversos medios y modos de intervención y de una progresiva y dosificada disposición en etapas. En este sistema, el educador es el depositario del carisma amigoniano, motor del cambio moral que se despliega en un claro contexto institucional donde se atiende a los sujetos de intervención: “la juventud descarriada”.

 

Sus ejes son:

“Formación del entendimiento y de la voluntad del hombre, para que sea capaz de hacer actos morales, actos humanos y no sólo de hombre. Moralización, que es la adquisición de buenas costumbres. Moralización, que es educación de todo el complejo humano en nuestros jóvenes para que sean responsables de sus actos”.

MEDIOS

“Se agrupan bajo cuatro grandes vectores: la instrucción en el trabajo y la escolaridad; la religión que dota modelos de virtud y de bien obrar; la convivencia en secciones y familias, que busca reconstruir para el joven desamparado lazos afectivos bajo la vigilancia paternal del educador y el recreo desde el que la educación integral del espíritu se hace patente al “robustecer el cuerpo y enaltecer el alma. Trabajo, instrucción y religión crean un orden habitual que rige las costumbres y que se acompañan de espacios de recreo en los que se exaltan las facultades del alma, y que igualmente son regidos por el control pedagógico ejercido por el método”.

ETAPAS

“La pedagogía amigoniana como sistema progresivo que fue configurando sus etapas y procederes desde las experiencias pastorales y educativas de sus Religiosos, enriquecidas con el conocimiento de otras vivencias reeducativas en diversos países europeos y con la configuración propia del centro de estudios psicopedagógicos de Amurrio, finalmente se configuró en tres periodos:

-1. Periodo de observación.
-2. Periodo de reeducación o reforma (con tres fases: encauzamiento ,afianzamiento, robustecimiento).
-3. Libertad relativa (posteriormente denominada vigilada).”

Sin embargo los actores y los discursos no están de acuerdo. Cada uno habla desde su posicionamiento. Para el Terciario Capuchino la reeducación es un carisma vuelto práctica social, irrepetible e incomunicable. Para el Pedagogo reeducador consiste en razones interdisciplinarias que, alrededor de la pedagogía social o la educación social especializada, legitima una forma de intervenir más allá de la escuela..... Para el sujeto atendido, bien institucionalmente o en medio abierto, es un puente para el reconocimiento o interlocución con la cultura. O, para el primero, una forma de perpetuar su concepción del mundo; para el segundo, una forma de intervención que tiene
su efecto y aplicabilidad dentro de los límites de las estructuras y dinámicas institucionales, y, para el tercero, un espacio más en donde aprender a sobrevivir porque a él volverá mientras sea menor e infractor.

Su objeto de saber, el menor en conflicto con la ley y en estado de internamiento institucional saneado jurídicamente. También sabe de las técnicas de formación moral por medio de la coacción y la suavidad y el tutelaje que brinda la autoridad al desarrollo de la autonomía de la persona, así que el sistema pedagógico amigoniano, es entendido como un sistema organizacional desde el que se transforma, se crea, se disciplina y se dispone al individuo en conflicto con la norma (sociedad y familia) a construir y reconstruir vínculos de referencia con el mundo trascendental y de relación con el mundo de lo social, comprendiéndose como persona íntegra, libre y autónoma.

(La pregunta por la transgresión como un ejercicio de la autonomía queda soslayado en beneficio de lo incontestable de la norma; esta parece ser condición necesaria para el proceso de intervención).
Hablando de la pedagogía amigoniana como método, como conjunto de dispositivos de formación moral, diríamos que son de tres tipos: Dispositivos de saber – el individuo se convierte en objeto de conocimiento, no para la generación de discurso, sino para la instrumentalización de los saberes. (Diagnósticos). Dispositivos de poder, que, a través del internamiento disciplinario, regulan al individuo. Y, Dispositivos de autogobierno con los que el individuo moldea su carácter y alma, restableciendo el dominio de su voluntad a partir de hábitos localizados en lo temporal, pero encaminados a lo trascendente. (Si estos dispositivos trabajan en conjunto, se traslapan o movilizan de manera simétrica y si se logra con ellos básicamente lo que se busca, si son percibidos de la misma manera por el individuo que está al interior del proceso). El sentido resocializador esta dado en la visión del joven más como desviado que como delincuente. No es punitivo, es tutelar . Se busca entonces normalizar conductas a partir de la fijación de hábitos. Esta normalización opera con la segmentación de tiempos, espacios, actividades y sujetos, con el fin de ordenarlos y regularizarlos. – recuérdese la división en secciones y familias de la segunda fase del sistema - el cuerpo social se hace materia de formación y corrección por medio de una disciplina de los horarios y las actividades
cotidianas, una vigilancia activa y acompañante y un sistema regulado de premios y castigos fundados en el progreso moral a través de la emulación.

Como conclusión se puede reiterar la cita que resume, en palabras de los Religiosos Terciarios Capuchinos, su método: “Cuando la ciencia (primer dispositivo), la técnica (segundo dispositivo) y la mística (tercer dispositivo) se
han visto unidas, los resultados han sido verdaderamente alentadores.” Los objetivos pedagógicos de la libertad, la autonomía y el desarrollo integral del individuo quedan dirigidos a una perspectiva única, lo que implica que otras
direcciones son contrarias e inclusive, opuestas.
Esto nos lleva a otras consideraciones: por ejemplo, la relación de la pedagogía amigoniana – y su práctica institucional – con los procesos actuales de subjetivación y la condición postmoderna de la cultura, expresada en términos de Henry A. Giroux: “ .... Se rechazan las grandes narrativas y las tradiciones del conocimiento basadas en principios únicos; los principios filosóficos de regulación normativa y la noción de lo sagrado se han vuelto sospechosos. Las certezas epistémicas y los límites fijados del conocimiento académico han sido sustituidas por un rechazo a la totalidad, la negativa de todo lo que abarca, la individualidad y cosmovisiones. Las distinciones rígidas entre cultura alta y baja han sido rechazadas ante la insistencia actual de que los objetos propios de estudio son los productos de la llamada cultura de masas, cultura popular y las formas de arte folklórico. La concepción fija y unívoca del individuo humano ha sido reemplazada por la búsqueda del espacio narrativo que es plural y fluido. Finalmente, aunque lejos de agotar el tema, la historia es rechazada como un proceso unilineal que mueve el progreso del mundo occidental hacia la realización final de la libertad.” En este sentido, podríamos decir que los contextos que rodean la Pedagogía Amigoniana torpedean fuertemente una estructura más cercana a objetivos de la Modernidad y de aspectos como el Imperativo Categórico Kantiano, que a retos y poblaciones para las cuáles la transgresión comporta elementos de subjetivación.

 

HORIZONTE

MISIÓN

La Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores de la Provincia San José, es una Comunidad clerical, católica y sin ánimo de lucro, que centra su labor fundacional en servir programas Educativos, Reeducativos y Terapéuticos desde la perspectiva de la Pedagogía Amigoniana.

En instituciones educativas como Escuelas, Colegios y en la Educación Superior con la Universidad Luis Amigó, en los Centros de Reeducación (con todas las medidas que indica la ley), en Programas de atención en Medio Socio familiar para prevención, en Comunidades Terapéuticas destinadas a distintos tipos de adicciones y en acciones pastorales en parroquias. Esta acción está encaminada a la atención y promoción integral de las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias que presentan los síntomas y problemáticas más álgidos de nuestro tiempo en lo referente a los procesos de socialización, mediante el estudio, diseño y ejecución de estrategias, que apunten a favorecer su desarrollo integral, la defensa de los Derechos Humanos, su formación en valores, el desarrollo de su dimensión trascendente y el protagonismo en su propia vida, para encaminarlos a la integración en la sociedad desde el ejercicio de la propia libertad y responsabilidad y la puesta en acto de sus capacidades, por lo cual históricamente se ha intervenido en las políticas sociales a fin de que se les atienda cada vez de una manera más digna y justa.

VISIÓN

En el año 2015 la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores de la Provincia San José, será confirmada en el reconocimiento social y académico que por su labor apostólica a través de la continua investigación e intervención en los problemas de socialización de niños y jóvenes de Colombia, Brasil y Ecuador, desarrolla mediante Instituciones educativas como Escuelas, Colegios, Universidad, Instituciones Reeducativas, Comunidades Terapéuticas y Parroquias, labor dirigida a intervenir desde las distintas modalidades de atención y prevención en forma interdisciplinaria, las problemáticas que afectan la calidad de vida del ser humano marginado y en dificultad, por problemas de conducta, carencias afectivas, familiares y sociales.

Nuestra meta es impulsar desde los frentes mencionados la consolidación de políticas públicas que garanticen el respeto de los Derechos Humanos, la prevalencia de los Derechos de los Niños y el fortalecimiento en la práctica de
nuestra misión específica, allí en donde se nos requiere para lograr la digna y justa integración social que aquellos a quienes intervenimos se merecen.

 

VALORES AMIGONIANOS

•Apertura a la trascendencia: porque somos seres espirituales por la esencia Divina que se nos ha dado desde nuestra creación.

•Transparencia: (honestidad, coherencia) que nuestra forma de ser y nuestros quehaceres sean honestos y desde ellos se pueda mostrar la realidad del corazón.

•Encarnación: (entrega, fortaleza, abnegación) que nos da la personificación de aquello en lo que creemos, representando con actitudes de vida el carisma Amigoniano, como símbolo de redención y capacidad para trabajar con alegría y optimismo aún en medio de las dificultades propias de la época.

•Creer en el ser humano: (personalización, acompañamiento, cuidado) somos conscientes de la necesidad de ser afectivos y efectivos, porque todo nuestro servicio se hace con los más altos índices de calidad como demostración del profundo respeto por las personas y las instituciones y de dar lo mejor de lo mejor.

•Libertad y Responsabilidad: con nosotros mismos, con los proyectos de nuestras instituciones, con nuestros niños, adolescentes, jóvenes y sus familias, frente a las leyes nacionales e internacionales que tienen que ver con los niños y jóvenes en conflicto con la ley.

•Solidaridad: (preferencia por los más necesitados) siguiendo el encargo fundacional del Padre Luis Amigó.

•Espíritu de Familia: (fraternidad, minoridad) con el que fortalecemos la recuperación de las personas en la generación de vínculos afectivos significativos y válidos.

•Sentido de pertenencia: (Identidad) implica el apasionamiento por lo que se hace, sintiéndose parte de la familia Amigoniana, cuidando todo lo que se tiene en beneficio de toda la Comunidad Formativa y Educativa.

•Amor exigente: (amor misericordioso) para enseñar que nada se da de balde y concientizarnos de la incompletud del ser humano.

•Fidelidad: al espíritu, el carisma, a nuestra identidad y a la filosofía que nos mueve.

 

PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS AMIGONIANOS

Los principios Amigonianos que orientan nuestra práctica pedagógica se sintetizan en:

•Creer en la recuperación de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, porque son la razón de ser de nuestra misión apostólica.
•Creer en la bondad natural de las personas, porque hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios que es el infinito amor.
•Tratarlos con criterios de misericordia, porque es como Dios nos ha tratado a todos.
•Educar a la niña, niño, adolescente o joven en su propio ambiente y con un sentido realista de la existencia, para que su desarrollo sea verdaderamente integral.
•Lo más importante es el ser humano y no sus problemas, porque somos amados por Dios con nuestras potencialidades y dificultades.
•Propiciar siempre un ambiente de familia, para proyectar una sociedad cada vez más humana y armónica.
•Educar a través de los juegos, actividades lúdicas, recreativas, artísticas y de estimulación de la creatividad, aprovechando las etapas de desarrollo en las que están quienes reciben nuestra intervención.
•Atender desde la individualidad y el derecho a la diferencia, porque en esa especialidad está la presencia infinita de Dios.
•Acoger a la niña, niño, adolescente o joven como él es, porque es la expresión del amor de Dios en medio nuestro.
•Preferencia por los más necesitados, porque son los bienaventurados.

 

CONCEPCIÓN AMIGONIANA DE SER HUMANO

La acción Pedagógica Amigoniana en las Instituciones que dirigimos y administramos tiene su base y fundamento en un enfoque netamente Humanista – Cristiano, que concibe al ser humano como un ser integral, sujeto protagonista de su propia vida, miembro vivo de un contexto histórico y ambiental, con potencialidades y limitaciones.

Una persona con capacidad para enfrentar las adversidades de la vida, superándolas y saliendo de ellas fortalecido para transformar su propia realidad, siendo consciente de la necesidad de ayuda y colaboración del otro.

Una persona que puede lograr ser consciente de su papel social, y de la importancia de saber que muchas personas le acompañan y esperan lo mejor de él o de ella.

Una persona capaz de hacer parte de la dinámica de los ciudadanos líderes, desde la cual puede proyectar un alto sentido de convivencia social, con los atributos necesarios para prepararse a colaborar en la construcción de una
sociedad mejor, más justa y humana, aportando su contribución espiritual, material, política y social, que se hace en el acontecer cotidiano, un ciudadano capaz de optar entre la disciplina y el caos, entre la inmediatez y la trascendencia, entre valores y anti valores, entre la esperanza de paz y la realidad de la violencia que se sintomatizan en las familias y se proyectan en la sociedad.

Una persona con capacidad para adquirir las herramientas necesarias para desarrollar sus habilidades básicas, dentro de un proyecto de vida que le permita alcanzar su felicidad y realización humana, otorgadas desde su creación por DIOS.