MARTIRES AMIGONIANOS

Hermanos que Dieron su vida por las ovejas perdidas...

Domingo
Carmen
León
Serer
Ambrosio
Crescencio
Llosa
Urbano
Benito
Francisco
Modesto
Valentin
Bernardino
Gabriel
Florentin
Timoteo
Bienvenido
Laureano
Recaredo
Cabanes

 

Domingo de Alboraya

 

Agustín Hurtado Soler, que éste era su nombre de pila, nace en la Villa de Alboraya, en la Huerta Valenciana, el 28 de agosto de 1872. De familia acomodada, que goza de gran estimación en la villa, son sus padres don Vicente y doña Antonia.

 En la vecina ciudad de Valencia cursa Agustín sus estudios de primera y segunda enseñanza, y posteriormente los de latín y filosofía en el seminario conciliar. Apenas fundada la congregación de terciarios capuchinos, acude a la antigua cartuja de Ara Christi del Puig (Valencia), en la que ocasionalmente moraban los religiosos amigonianos. En la tercera vestición el 21 de junio de 1889, toma el hábito y recibe el nombre de Domingo Mª de Alboraya con que se le conoce en lo sucesivo.

 El 24 de junio de 1890 es uno de los 19 primeros religiosos que emite sus votos trienales en manos del fundador Venerable Luis Amigó. El 15 de agosto de 1896 emite sus votos perpetuos y, pocos meses después recibe la ordenación sacerdotal.

 Durante su carrera alterna los estudios eclesiásticos y literarios con los de armonía y composición, dado que es muy aficionado a la música. Religioso de gran competencia y adornado de buenas formas sociales, desempeño repetidamente los cargos de superior, así como también los de consejero y secretario general.

A finales de 1935 pasa a formar parte de la Escuela de Reforma de Santa Rita, en el Madrid de los Carabancheles, donde sufre persecución religiosa. El P. Domingo fue el primero en abandonar la escuela de reforma buscando piadoso refugio en casa del abogado Pastor, joven a quién él tanto había ayudado. Detenido y llevado preso a Bellas Artes, el 15 de agosto de 1936 fue asesinado en las inmediaciones del parque del Retiro.

El P. Domingo era alto y bien parecido. De aspecto patriarcal. Poseía un gran don de gentes y un carisma especial para la reforma de la juventud extraviada. Gran compositor, orador magnífico, animador de las recreaciones comunitarias, ejemplo de resignación para todos y mártir de Cristo, según sus biógrafos.

Carmen García Moyón 

Carmen García, penúltima de cinco hermanos, nace el 13 de Septiembre de 1888 en la ciudad francesa de Nantes. Hija de padre español y madre francesa, a los ocho días recibe las aguas bautismales en la parroquia de Notredame de Bon Port de su ciudad natal.

Educada religiosamente, Carmen da muy pronto muestras de sus verdaderos sentimientos cristianos, que posteriormente defiende con todas sus fuerzas. Mujer de temperamento heróico y de una amabilidad sin límites, se revuelve valiente sintiendo hervir en su interior la ira de Dios, cual otro San Juan Eudes ante un hereje, para defender sus propios derechos y los de la Iglesia.

A principios de siglo la familia García-Moyon vuelve a España, instalándose en la ciudad de Segorbe, Castellón. Seguramente que por el contacto de la joven Carmen con las hijas del Venerable Luis Amigó prende en ella la vocación religiosa. De hecho el 11 de enero de 1918 ingresa en la congregación de las Terciarias Capuchinas y, al concluir sus votos religiosos, no los renueva. En 1926 la encontramos ya en la ciudad de Torrent, Valencia.

En seguida entra en contacto con los frailes del convent de Monte Sión. Con el tiempo la francesita, así se la conocía, se emplea en dar catequesis a los niños del convento, repasar las ropas sagradas, limpieza de la hermosa iglesia, y hasta puso un taller de costura en su casa, donde enseñaba a las jóvenes torrentinas el arte de coser, zurcir y bordar ropas. Una verdadera catequista, cooperadora parroquial y trabajadora social.

Sus convicciones religiosas le llevan a sufrir muerte violenta la noche del 30 de enero de 1937 en el Barranc de les Canyes, frente a la casa de Camineros, camino de Montserrat. ¡Viva Cristo Rey! fueron sus últimas palabras.

Quienes la conocieron nos dicen que Carmen, humanamente, era muy cariñosa y comprensiva; físicamente era de pequeña estatura, llenita, bien parecida y de mirada serena y penetrante; y moralmente, una persona muy religiosa y sumamente piadosa. Fue una auténtica líder del pensamiento cristiano femenino.

León Mª de Alacuás

Manuel Legua Martí, en religión León Mª de Alacuás, nace en dicho pueblo de la Huerta Sur de Valencia el 23 de abril de 1875. Y, a las pocas horas de haber nacido, recibe las aguas bautismales en la parroquia de la Asunción de su pueblo natal.

En Alacuás realiza sus primeros estudios. Hijo de un bienhechor de los religiosos, desde niño se familiariza con los frailes del convent de Torrent, con quienes ingresa apenas cumplidos sus quince años. El 17 de junio de 1892 emite sus votos religiosos en manos del Venerable Padre Fundador. Una grave enfermedad le aleja de sus frailes, pero de nuevo ingresa y profesa perpetuamente el 12 de abril de 1904.

En junio de 1906 es ordenado de presbítero en Valencia. Destinado generalmente a escuelas de reforma, en ellas ejercita su ministerio, primeramente como vicesuperior, y luego como superior y consejero general. Es todo un ejemplo de fidelidad en su servicio de director espiritual y animador de fraternidades, así como también en la dedicación a una juventud extraviada del camino de la verdad y del bien.

Asaltada la Escuela de Reforma de Santa Rita de Madrid el 20 de julio de 1936, de la que el P. León era el director, los milicianos reunieron a todos los religiosos en la dirección del centro. "Hicimos -dice uno de los religiosos? un acto de contrición colectivo y nos dimos mutuamente la absolución. Siguió un silencio profundo. Estábamos todos tranquilos. Ni un solo gemido o suspiro. Ni un solo gesto de intentar huir".

Conseguida la liberación, el P. León se refugia en Madrid en casa de un alumno de la Escuela de Reforma de la que es sacado, juntamente con el padre de su bienhechor, para el martirio. Al salir le dice la señora de la casa: Tome este pañuelo. A lo que un miliciano repuso: No te preocupes que no le va a hacer falta. Ambos fueron asesinados en la carretera de Madrid a Francia.

Fue el P. León un religioso sumamente espiritual, entregado totalmente a la salvación de los menores extraviados, por lo que se le puede considerar un mártir del apostolado específico de la Congregación, a imitación del Buen Pastor que da sus vida por sus ovejas.

Francisco Tomás Serer

Francisco Tomás nace el 11 de octubre de 1911 en Alcalalí, pueblecito de la provincia de Alicante y de la diócesis de Valencia. Hijo de Antonio y Dolores, al día siguiente de nacer recibe las aguas bautismales en la iglesia parroquial de la Natividad.

Aprende las primeras letras en el pueblo y, a los doce años, sus padres lo llevan a la escuela seráfica de Godella de los terciarios capuchinos, donde estudia latín y humanidades y hace su noviciado. El 15 de septiembre de 1928 emite sus primeros votos religiosos y el 20 de diciembre de 1933, los perpetuos. El 24 de mayo de 1934 recibe el presbiterado.

El resto de su vida lo dedica al servicio de la juventud extraviada en centros destinados a la misión propia. Durante el verano de 1935 realiza un viaje de estudios por Francia y Bélgica para dar solidez científica a los métodos pedagógicos de la congregación, a la vez que inicia la carrera de medicina en la Universidad Central de Madrid.

Durante la persecución religiosa de 1936 halla cobijo en la calle Alcalá 66, de la capital de España. Allí espera a que llegue al refugio su superior, Padre Bienvenido Mª. de Dos Hermanas. Ante la tardanza, y arriesgando su vida, vuelve los pasos en su búsqueda. Al amanecer de día siguiente, tres de agosto, apareció su cadáver junto a las tapias del Reformatorio del Príncipe de Asturias, en Madrid. El amor filial le llevó a ir en busca de su superior, entregando su vida en el intento, por lo que fue un mártir del amor de Cristo.

El Siervo de Dios era muy elegante, más bien delgado y de aspecto normal. De carácter dulce y extremamente amable. Era muy piadoso y en el pueblo causaba una impresión ejemplar. Fue un religioso exquisitamente bueno e inteligente, razón por la que le distinguían los superiores.

Según sus biógrafos, el Siervo de Dios se mostraba muy prudente, hablaba muy poco y siempre con acierto. El tono de su voz era suave y dulce. En él tenía puestas el Instituto grandes esperanzas. Fue el benjamín de los mártires de la Familia Amigoniana.

Ambrosio Mª de Torrente

Salvador Chuliá Ferrandis, que éste es su nombre civil, nace en Torrent (Valencia) el 16 de abril de 1866. Cursa los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Valencia pero, recibido el diaconado, ingresa en los terciarios capuchinos. El 4 de abril de 1892 es ordenado presbítero y emite sus votos religiosos perpetuos el 5 de julio de 1898.

Hombre de amplia cultura, pero de carácter más bien débil y de escasa autoridad, se manifiesta siempre más proclive al ejercicio de la obediencia que no al del mando. En su ministerio pastoral se manifestó como un varón de consejo y director espiritual de la fraternidad, confesor de religiosos y alumnos.

Apresado en la casa paterna, el 21 de agosto de 1936 es conducido a la prisión La Torre, de su pueblo natal. En la misma el P. Ambrosio, y nueve terciarios capuchinos más, llevan prácticamente vida de comunidad. Desde la calle se les oía cantar los Dolores de la Virgen y las llagas del P. San Francisco.

A las primeras horas del 18 de septiembre de 1936, con siete sacerdotes y religiosos más, es ejecutado el la partida de La Mantellina, también llamada Puchá d'Alt. El P. Ambrosio, a pesar de su timidez, es quien con mayor valentía arrostra el martirio y anima a sus compañeros alzando, en el momento conclusivo, sus manos para bendecir y perdonar a los verdugos.

Al tratar de delinear su silueta espiritual los diversos biógrafos coinciden en afirmar que el P. Ambrosio fue una florecilla firanciscana: sencillo, humilde, conciliador, pobre, obediente, silencioso, parco en palabras, que no hablaba mal de nadie y que todo lo echaba a buena parte. Asimismo lo definen como hombre de profunda piedad, devoto de la Eucaristía, gran apóstol del confesionario y competente director de almas.

Sus restos mortales reposan en la Capilla de Los Mártires, en la parroquia de Nuestra Señora de Monte Sión de Torrent (Valencia), donde son objeto de frecuentes visitas.

Crescencio García Pobo

Nace Crescencio el 5 de abril de 1903 en el pueblecillo turolense de Celadas, de los consortes Lorenzo y María, y poco después es bautizado. Fallecido su buen padre, él es internado en el Asilo San Nicolás de Bari, Teruel, regentado por los terciarios capuchinos. Andando el tiempo, Crescencio siente la llamada del Señor a la vida religiosa.

El 15 de septiembre de 1921, festividad de la Virgen de los Dolores, emite sus primeros votos como religioso amigoniano y, en la misma festividad, seis años más tarde profesa perpetuamente. La ordenación sacerdotal la recibe de manos del Venerable Luis Amigo, su Padre Fundador, en Godella (Valencia) el 16 de septiembre del año siguiente.

Su ministerio sacerdotal lo desarrolla generalmente en escuelas de reforma, llevando a la práctica el mandato del Señor de ir en pos de la oveja descarriada hasta devolverla al aprisco del Buen Pastor. Los primeros días de julio de 1936 regresa de la Casa Tutelar Nuestra Señora de Covadonga, en Asturias, al Reformatorio del Príncipe, en Carabanchel Bajo-Madrid, en cuyo centro le sorprende a los pocos días la contienda civil española.

Iniciada la guerra el P. Crescencio halla piadosa acogida en la pensión de doña Pilar Torres, en plaza del Ángel 3, de Madrid, donde se hace pasar por estudiante de medicina. Detenido el dos de agosto de 1936 en la calle Carretas, y descubierto sin documentación alguna, fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad primero, y a la cárcel de Ventas después. Con fecha 3 de agosto hay una "orden de la checa de Fomento para que fuesen entregados a sus agentes varios presos (entre ellos el Siervo de Dios) que inmediatamente fueron asesinados".

El P. Crescencio era de mediana estatura, cara redonda, moreno, joven. De carácter alegre, se mostraba como extrovertido, Sin embargo su interior era sencillo, humilde, mortificado y buen religioso.

Espíritu ordenado y metódico, se distinguió especialmente por su entrega generosa y sacrificada a la recuperación personal y reinserción social de los jóvenes con problemas.

José Llosá Balaguer

José Llosá nace el 23 de agosto de 1901 en Benaguasil (Valencia) y son sus padres Antonio y Francisca. Aprende las primeras letras en su pueblo natal y, al cumplir los doce años, ingresa en la escuela apostólica que los terciarios capuchinos regentan en el convento de Nuestra Señora de Monte Sión de Torrent, Valencia.

En la casa noviciado de San ]osé, de Godella (Valencia), toma el hábito religioso el 15 de octubre de 1917. Y dos años después, en la misma fecha, emite sus primeros votos religiosos. Profesa perpetuamente el 15 de septiembre de 1925.

Concluyó los estudios sacerdotales pero, al no considerarse digno para el sacerdocio, nunca accedió al presbiterado, ejerciendo su ministerio siempre en Madrid, en cuya fraternidad de la Casa Fundación Caldeiro le sorprende la persecución religiosa.

Provisto del correspondiente salvoconducto Fray José Llosá se traslada a Meliana primero, y a su pueblo natal después, pero, ante la inseguridad del momento, opta por refugiarse en una mansión del valenciano barrio de Velluters, situada muy cerca de las Torres de Quart. La noche del 1 de octubre de 1936 es detenido y conducido a Gobierno Civil, primeramente, y luego recluido en la cárcel celular de la ciudad.

Enterado casualmente de que al día siguiente vendrían a por él para matarlo, emplea la tarde de aquel día en hablar con otro sacerdote, también prisionero, de cosas espirituales y en confesarse, manifestando su aceptación del martirio, su perdón a los enemigos y su gran devoción a Jesús y a María. Al amanecer del día 7 de octubre de 1936 fue sacado de la cárcel y ejecutado en término de su pueblo natal. Sus restos mortales reposan en la Capilla de la Comunión de Benaguasil.

De temperamento un tanto tímido y pusilánime, pero muy bien dotado por naturaleza para el arte musical y del canto, fray José Llosá recibió una esmerada educación cultural, religiosa y moral. Fue un religioso cultivado y sensible, amante de su tierra y de su familia, sumamente cordial y con gran espíritu de entrega en su ministerio de la reforma de la juventud extraviada.

Urbano Gil Sáez

Fray Urbano Gil nace en Bronchales, diócesis de Albarracín y provincia de Teruel, el 9 de marzo de 1901, Al día siguiente sus cristianos padres Blas e Ignacia lo presentan al párroco del lugar para recibir las aguas bautismales y el nombre de Urbano Manuel.

Al quedarse muy pronto huérfano de padre, es internado en el Asilo de San Nicolás de Bari, de Teruel, regentado por los terciarios capuchinos. Y en San Nicolás realiza sus estudios primarios y recibe la primera comunión.

Inclinado a la vida religiosa, pasa a la casa noviciado de San José de Godella, Valencia, donde recibe el santo hábito. Emite sus primeros votos religiosos el 12 de abril de 1919 y en 1928 profesa perpetuamente. Hace sus primeras armas con los niños de la Escuela de Reforma del Salvador, de Amurrio (Álava). Su vida se puede leer e interpretar perfectamente –según uno de sus biógrafos– bajo la clave de la compasión evangélica. Fue uno de esos religiosos amigonianos siempre dispuesto a hacerse todo para todos, según el lema del apóstol Pablo que el Venerable Luis Amigo le gustaba repetir.

En 1926 cursa petición para iniciar sus estudios sacerdotales, lo que le fue denegado por los superiores mayores hasta 1935 en que pasa a formar parte de la fraternidad de la casa noviciado de Godella (Valencia) y donde iniciará los estudios eclesiásticos.

En esta última residencia le sobreviene la guerra y Fray Urbano comparte en todo la suerte y sufrimientos de los hermanos de fraternidad. Finalmente, luego de un calvario de interrogatorios y simulaciones de fusilamiento, el 25 de julio de 1936 parte para Benaguasil con el P. Florentino Pérez, con quien compartirá avatares, refugio y martirio.

Los biógrafos, tan parcos en delinear su fisonomía espiritual, nos dicen que fue un religioso ejemplar. Por su jovialidad era la alegría de la fraternidad donde residía y de los alumnos que educaba. Contagiaba su alegría por lo espontánea y sincera. Su buen decir le daba un encanto especial. De él se pudiera decir: He aquí un verdadero educador y pedagogo en quien no hay tacha. He aquí un hermano coadjutor instruido, culto y servicial.

Benito Mª de Burriana 

José Manuel Ferrer Jordá, hermano de padre de Laureano, nace asimismo en Burriana (Castellón) el 26 de noviembre de 1872. En su pueblo natal aprende las primeras letras y participa en asociaciones parroquiales.

El 21 de junio de 1890 ingresa en el noviciado de los terciarios capuchinos y dos años después, el 27 de mayo, hace su profesión religiosa. Y el 5 de junio de 1898 emite sus votos perpetuos, permaneciendo de por vida como religioso coadjutor

En las escuelas de reforma de Madrid, Sevilla y Zaragoza, durante veinticinco años largos, desarrolla su ministerio con los jóvenes desviados del camino de la verdad y del bien, siguiendo el pensamiento de su Venerable P. Fundador. En el verano de 19.32 pasa a formar parte de la fraternidad del Colegio Fundación Caldeiro, de Madrid, donde le sorprende la guerra.

Expulsado del centro, que inmediatamente fue transformado en checa, fray Benito busca amparo en su pueblo natal. Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron, razón por la que dirige sus pasos a Torrent hallando acogida, juntamente con su hermano Laureano, en casa de la piadosa señora Trinidad Navarro.

"De fray Benito Mª de Burriana –escribe dicha señora– le diré que vino a casa el 14 de agoto de 1936 y salió para la cárcel el siguiente 14 de septiembre. Este santo varón, en todo el tiempo, no hablaría ni una docena de palabras. Su conversación era con la Reina de los Cielos. El día 12 de septiembre, festividad del Dulce nombre de María, rezó diecinueve partes del rosario". Fray Benito no participó en política, tampoco se le hizo juicio alguno. Fue asesinado en la Masía de Calabarra de Turís (Valencia).

 Fray Benito fue un religioso sencillo, austero, de palabra breve y muy devoto de la Eucaristía y de la Virgen de los Dolores. En el apostolado de la misión específica se mostró siempre como sencillo y bondadoso zagal del Buen Pastor. Conseguía más cambios en sus muchachos por el testimonio de su persona que por enseñanzas que les proporcionaba.

Francisco Mª de Torrente 

Justo Lerma Martínez, que éste era su nombre civil, nació en Torrent, diócesis y provincia de Valencia, el 12 de noviembre de 1886. Sus padres pertenecían a la Venerable Orden Tercera Franciscana.

De pequeño frecuenta las clases y catequesis del Convent, y pertenece a la Real Pía Unión de San Antonio de Padua. Y en el Convent viste el hábito amigoniano el 14 de abril de 1905, y dos años después emite su primera profesión religiosa como religioso coadjutor. Fray Francisco nunca manifestó deseos de acceder al sacerdocio.

En el Real Monasterio de Yuste, Cáceres, ejerce su ministerio los cinco primeros años de vida religiosa, y los veinticuatro restantes en el Colegio Fundación Caldeiro, de Madrid, en cuya fraternidad le sorprende la guerra civil.

Fray Francisco fue agraciado de unas dotes pedagógicas no comunes para el ejercicio de la docencia. En tan acertada labor no pocas veces llegaron al Colegio Fundación Caldeiro comisiones de catedráticos con la exclusiva finalidad de felicitar al religioso que tan bien preparaba a los alumnos.

Desalojado el centro y transformado en checa, Fray Francisco emprende el camino de su pueblo natal, refugiándose en la casa paterna. Detenido por orden del comité local es llevado a la cárcel del pueblo, de la que partirá para el martirio la noche del 17 al 18 de octubre de 1936, juntamente con otros siete religiosos y sacerdotes del pueblo.

En sus primeros años se mostró como un muchachito moreno, vivaracho y juguetón, muy amante de la bulla y poco del estudio y del trabajo. Pero, ya religioso, se trocó en un joven reflexivo, trabajador y metódico. Asimismo era parco en palabras, más bien serio, constante y hábil maestro de escuela.

Su perfil espiritual nos lo muestra como un religioso de profunda oración, trabajador incansable, atento con todos, sencillo y humilde, que gozaba de gran paz interior.

Modesto Mª de Torrente

Vicente Gay Zarzo –en religión Modesto Mª de Torrent– nace asimismo en Torrent, Valencia, el 19 de enero de 1885. Sus padres, y luego él, pertenecen a la Venerable Orden Tercera de San Francisco.

El joven Vicente realiza sus estudios en El Convent, en el que ingresará como religioso amigoniano el 6 de enero de 1903. Y posiblemente en la misma fecha, pero de 1911, emite sus votos perpetuos. Repetidamente insiste ante sus superiores en acceder al sacerdocio, pero permanecerá de por vida como hermano coadjutor.

Los diez primeros años de vida religiosa ejerce su ministerio en centros dedicados a la misión específica de la recuperación de la juventud extraviada, donde alterna los trabajos de albañilería con la atención a los jóvenes postulantes.

Y los últimos veinte años de vida religiosa los pasa en el convento de Nuestra Señora de Monte Sión, de su pueblo natal, donde compagina admirablemente la enseñanza de las primeras letras a los niños con el servicio de la administración de la casa.

Fray Modesto era de una estatura normal, un poco llenito, con cara redonda, moreno. Entre, los días ocho y diez de septiembre de 1936 es detenido y recluido en la cárcel del pueblo, La Torre, de donde bien entrada la noche del 17 de septiembre partió para el martirio con otros siete sacerdotes y religiosos. Sus restos mortales, como los de los anteriores religiosos, reposan en la Capilla de los Mártires, de la parroquia de Nuestra Señora de Monte Sión, de Torrent (Valencia).

Quienes conocieron bien a fray Modesto delinean su perfil religioso moral diciendo que se distinguió por su carácter recto y por su espíritu franciscano, amante de la sencillez y de la humildad, y muy delicado en la guarda de la obediencia, junto a una exquisita pobreza. Y, ciertamente, su virtud característica fue la obediencia franciscana, acompañada de su laboriosidad e interés por superarse personalmente y por ser útil a la congregación.

Valentín Mª de Torrent

Valentín, en el siglo Vicente Jaunzarás Gómez, nace en Torrent (Valencia). Es el 6 de marzo de 1890. Educado con los terciarios capuchinos en dicha congregación ingresa el 15 de octubre de 1911. Ocho años más tarde, en la misma fecha, emite sus votos perpetuos, siendo ordenado sacerdote en la primera mitad de 1920.

Ejerce su ministerio preferentemente en centros de la misión específica, es decir, en escuelas de reforma, donde se manifiesta como un gran pedagogo. El P. Valentín, más bien bajito, pero robusto y de recia personalidad, era de temperamento ardiente. Se manifestaba alegre, dicharachero, optimista y estaba siempre contento.

El 28 ó 29 de agosto de 1936 es detenido en la casa paterna y recluido en la cárcel llamada La Torre, de su pueblo natal. Los días 15 y 17 de septiembre los religiosos cantan en la prisión los Dolores de la Virgen y las Llagas del P. San Francisco. "Al P. Valentín se le oía perfectamente en toda la plaza".

El P. Valentín es ejecutado en la Fuente de la Mantellina, en las primeras horas del 18 de septiembre de 1936. En la vuelta al pueblo alguno de los milicianos iba tirando por la ventanilla del coche las estampas que había arrebatado a los mártires momentos antes de su ejecución.

De aspecto un tanto adusto, sin embargo su predicación era sencilla y atrayente. Y se mostraba gran devoto de la Eucaristía, de la Virgen de los Dolores y del P. San Francisco. Identificado plenamente con la actitud redentora y misericordiosa del Buen Pastor, desempeñó una amplia misión en servicio de la juventud.

Se manifestó siempre celosísimo por la gloria de Dios y por su amor a la Iglesia y a la Congregación, en especial en su ministerio de reforma de la juventud extraviada. Contagiaba su vocación a los niños, a quienes entusiasmaba con sus fervorines. Se mostró asimismo religioso humilde y sencillo, y era molt valent (era muy valiente).

Bernardino Mª de Andújar

Fray Bernardino, en el siglo Pablo Martínez Robles, vino al mundo a orillas del Guadalquivir, en la ciudad de Andújar (Jaén), el 28 de enero de 1879, y tres días después recibe las aguas bautismales.

Apenas frecuentó la escuela local por cuanto sus padres, de escasos recursos económicos, muy pronto lo dedican al oficio de alabartero, que alterna con los trabajos agrícolas. Se traslada a Córdoba y pronto entabla amistad con el administrador de los Ermitaños de Sierra Morena, con quienes inicia el noviciado.

Apenas frecuentó la escuela local por cuanto sus padres, de escasos recursos económicos, muy pronto lo dedican al oficio de alabartero, que alterna con los trabajos agrícolas. Se traslada a Córdoba y pronto entabla amistad con el administrador de los Ermitaños de Sierra Morena, con quienes inicia el noviciado.

Los veinte años siguientes los pasa en las escuelas de reforma de Madrid, Sevilla y Zaragoza colaborando fielmente en los quehaceres de la cocina, el campo y la enfermería. Su última residencia fue el Convento de Nuestra Señora de Monte Sión, de Torrent (Valencia), donde desempeña su labor de sacristán de la iglesia y donde le sorprende la persecución religiosa.

Halla piadosa acogida en dicha población, pero el 13 de agosto de 1936 es detenido y recluido en la cárcel del pueblo, de donde es sacado, en compañía del P. Laureano Mª de Burriana y de su hermano Fray Benito Mª de Burriana, y asesinados los tres en la Masía de Calasbarra, de Turís (Valencia), la noche del 15 al 16 de septiembre de 1936.

Fray Bernardino era bajito, llenito de carnes, de carácter tranquilo, acogedor, y con su gracejo andaluz no exento de la natural gracia de las gentes del sur. Era la fiel imagen del franciscano más orondo, siempre portador de paz y bien, que facilitaba la convivencia fraterna en el convento. Destacaba por su vida de oración intensa, manifestando una especialísima devoción a la Eucaristía, a la Virgen de los Dolores y al Patriarca San Francisco.

Gabriel Mª de Benifayó 

José María Sanchis Mompó, en hábito fray Gabriel Mª de Benifayó, nace el 8 de octubre de 1866 en Benifayó de Espioca, diócesis y provincia de Valencia. Fueron sus padres Gabriel y Vicenta.

En su pueblo natal aprende las primeras letras y luego se ejercita en el oficio de carpintero, que practica hasta los casi veinticinco años en que se decide a ingresar en religión.

El 24 de junio de 1890 hace su primera profesión religiosa en manos del Venerable Luis Amigó y el 15 de agosto de 1896 emite sus votos perpetuos. Llamado a servir al Señor desde la primera hora de la Congregación de Terciarios Capuchinos, en su dilatada vida recorrió la mayor parte de las casas de la misma, simultaneando generalmente su ministerio de administrador con el oficio de carpintero.

Los últimos trece años de su existencia los pasa en la casa noviciado de Godella, Valencia, donde dio muestras de sus habilidades como ayudante de administración y su destreza en el trato de la madera. Y donde le sorprende la contienda.

El 25 de julio de 1936 abandona la casa noviciado dirigiéndose a su pueblo natal en busca de lugar más seguro. Halla piadosa acogida en casa de su sobrina Florencia Sanchís. El 14 de agosto fue sacado violentamente de casa de su sobrina y recluido en la cárcel del pueblo. Y antes del amanecer del 16 de agosto, hacia las dos de la mañana, juntamente con cinco sacerdotes más, hijos del pueblo, fue sacrificado en la partida de La Coma, junto a la Masía de Espioca, y en el término de Picassent (Valencia).

Fray Gabriel fue un religioso muy afable, bondadoso y servicial. Asimismo se manifestaba sumamente piadoso. Era la imagen del hermano franciscano más popular. Era el religioso humilde, alegre, amable y trabajador, que creaba fraternidad. Varón de silenciosa dulzura, siempre manifestó una franciscana reverencia hacia los sacerdotes sus hermanos en religión.

Florentín Pérez Romero

Florentín Pérez nace en Valdecuenca, pueblo turolense de la Serranía de Albarracín, el 14 de marzo de 1902. Son sus padres Francisco e Ignacia quienes, enseguida de nacer, lo presentan al cura del pueblo para que le administre las aguas bautismales.

Huérfano de padre, es internado en el Asilo San Nicolás de Bari, de Teruel, regentado por los religiosos terciarios capuchinos. Con ellos aprende las primeras letras, recibe su primera comunión y realiza todos sus estudios. Ya desde niño muestra disposición por la música, dedicación al estudio e inclinación a la oración.

El 15 de septiembre de 1919 viste el hábito religioso y dos años después, el día de la Virgen de los Dolores, emite sus primeros votos religiosos. Y en 1927 profesa perpetuamente. Al año siguiente es ordenado sacerdote por el fundador Venerable Luis Amigo.

El P. Florentín da comienzo a su ministerio sacerdotal en la escuela de reforma Nuestra Señora del Camino, en Pamplona (Navarra), pasando enseguida a la escuela seráfica de San Antonio, en la misma ciudad. De 1930 a 1935 ejercita su ministerio en el convento de Nuestra Señora de Monte Sión, como profesor de música y educador de niños. La revolución le sorprende en la casa noviciado San José de Godella, Valencia.

Uno de los días, con los padres Francisco de Ayelo, Antonio de Masamagrell y algún novicio más, compareció ante el pelotón de milicianos dispuesto a morir. Los padres se dieron mutuamente la absolución y se prepararon para el martirio.

Salvada la vida por esta vez, halla refugio en casa de un bienhechor de Benaguasil, pero al fin fue apresado. Pasa tres días en la cárcel del pueblo. Finalmente, junto con fray Urbano Gil, es sacrificado el 23 de agosto de 1936 en la salida a la carretera de Pobla de Vallbona a Lliria.

El P. Florentín, físicamente un haz de sarmientos, tenía un carácter alegre y bondadoso, sin hiel ni malicia, y con facilidad se ganaba la simpatía de todos. Era un espíritu sencillo, piadoso, infantil. Era dulce, amable y paciente... Era un ángel. De espíritu candoroso e inocente, siempre profesó una gran devoción a la Virgen de los Dolores.

Timoteo Valero

Timoteo Valero nace el 24 de enero de 1901 en Terriente, diócesis de Albarracín y provincia de Teruel, y el mismo día es bautizado en la parroquia de Santa Ana de su pueblo natal. Asimismo originarios de Terriente son sus padres Jorge y María.

Ingresa jovencito en el Asilo San Nicolás de Bari, de Teruel, como asilo de caridad para niños pobres y huérfanos que es. Y en él cursa latín y humanidades y prende en él la vocación religiosa amigoniana.

El 15 de septiembre de 1917 viste el hábito de terciario capuchino e ingresa en el noviciado. En idéntica fecha, pero dos años después, hace su primera profesión religiosa y, seis años más tarde, la perpetua. La ordenación sacerdotal la recibe de manos de su Padre Fundador, Venerable Luis Amigo, en Godella (Valencia) el 16 de septiembre de 1928 y al día siguiente, festividad de las llagas de san Francisco, celebra su primera misa cantada.

Desarrolla su ministerio pastoral en la Casa Fundación Caldeiro, en Madrid. Pero la mayor parte de su ministerio pastoral lo desempeña en la Escuela de Reforma de Santa Rita, también en Madrid, donde dejó una huella imborrable en su servicio de catequesis y de sacramentalización a los jóvenes extraviados. Precisamente en esta última fraternidad le sorprende la persecución religiosa.

Ocupada la Escuela de Reforma de Santa Rita el 20 de julio de 1936, los religiosos se dispersan en busca de refugio por Madrid. El P. Timoteo se dirige a casa de su hermano Roberto. Cuando los milicianos ya se iban, luego de un minucioso registro a la casa, hizo una de sus chirigotas. Volvieron éstos sobre sus pasos, lo detuvieron y llevaron a la checa de Fomento. El 17 de septiembre, sin que hubiese intervenido en política y sin juicio alguno, fue ejecutado y su cuerpo sepultado en fosa común en el cementerio de Vicálvaro.

Los superiores siempre lo habían destinado a escuelas de reforma o de protección paternal. Y acertaron plenamente, pues el P. Timoteo era un joven sacerdote, de carácter alegre, jovial, bromista que conectaba fácilmente con los jóvenes. Fue un excelente músico.

Bienvenido de Dos Hermanas

En Dos Hermanas, Sevilla, nace ]osé de Miguel Arahal el 17 de junio de 1887. Es uno de los nueve hermanos de los consortes Miguel y María. Aprende las primeras letras en las escuelitas del pueblo y, a los doce años, se va con los terciarios capuchinos que detentan la Escuela de Reforma de San Hermengildo, en su pueblo natal.

 Al ser presentado en el convento de Monte Sión de Torrent al Venerable P. Luis Amigo, éste le dice: Bienvenido seas, hijo mío, y Bienvenido será en lo sucesivo su nombre en religión. El 15 de abril de 1905 hace su primera profesión religiosa y, seis años más tarde, emite sus votos perpetuos. En la primavera de 1920 es ordenado de presbítero.

En la congregación de terciarios capuchinos desempeña los cargos de superior, maestro de novicios, consejero y vicario general y, finalmente, general de la congregación desde 1927 a 1932. Durante su generalato impulsa la promoción vocacional, apoya la capacitación científica de los religiosos y propicia la apertura de la obra a Hispanoamérica.

El P. Bienvenido trata siempre de inculcar las devociones que él mismo practica, especialmente a Jesús Sacramentado, a la Virgen de los Dolores, al Seráfico Padre San Francisco y al Sagrado Corazón de Jesús.

Cuando el 20 de julio de 1936 la Escuela de Reforma de Santa Rita es asaltada, el P. Bienvenido sigue con su hábito y es el último en abandonarla. El 31 de julio, y acompañado a la fuerza por dos milicianos, hubo de acudir al Banco de Vizcaya primero, y luego al de España, a sacar los fondos de la Escuela. Acto seguido le arrebatan el dinero y, conducido violentamente a la Pradera de San Isidro, allí fue asesinado.

Sus biógrafos nos trazan la semblanza del P. Bienvenido como un religioso de espíritu recto y fuerte, exigente consigo mismo y con los demás, adornado de grandes dotes de gobierno, muy tenaz en sus propósitos apostólicos, muy amante de la congregación y de su obra de reeducación de menores, gran promotor de vocaciones religiosas y sacerdotales, y de una profunda espiritualidad.

Laureano Mª de Burriana

Salvador Ferrer Cardet –éste era su verdadero nombre civil– nace en Burriana, ciudad de la Plana Baja de Castellón, el 13 de octubre de 1884. Aprende las primeras letras en el pueblo natal y ya a los once años ingresa en la escuela seráfica que los terciarios capuchinos tienen instalada en el convento de Monte Sión, de Torrent (Valencia).

El 8 de diciembre de 1900 emite sus primeros votos y, el 12 de abril de 1907, los perpetuos, siendo ordenado de presbítero en septiembre del mismo año en la Ciudad del Turia. Ejerce su ministerio sacerdotal en el Real Monasterio de Yuste (Cáceres), en la Escuela de Reforma de Santa Rita (Madrid), en Teruel, en Dos Hermanas (Sevilla) y, por último, en Godella (Valencia) desempeñando generalmente el ministerio de superior, cargo que simultanea con el de consejero general.

En la última fraternidad le sorprende la guerra, de cuya casa tiene que salir el 25 de julio, hallando piadosa acogida en Torrent, en casa de doña Trinidad Moreno. Los días precedentes a su martirio los empleó en la oración y preparación al mismo. Cuando Doña Trinidad le decía: Padre, de usted no se acuerdan los rojos, él contestaba: Descuida, que no es llegada la hora. Estoy preparándorne leyendo el libro de Job. Nunca se metió en política.

El 13 de septiembre, con su hermano Benito, fue apresado y conducido a la cárcel del pueblo. El día 15 todavía cantó con los demás hermanos los Dolores de la Virgen. Y al anochecer del mismo día fue conducido a la Masía de Calabarra, en término de Turís (Valencia), donde fue asesinado.

El P. Laureano era de mediana estatura, calvo ya desde temprana edad, de poca barba, rala y picado de viruela. De carácter complaciente y amable, su gran bondad lo superaba todo. Notable por su delicadeza y pulcritud, manifestaba un especial don en sus delicadas atenciones a los pobres, enfermos y necesitados. Manifestó, asimismo, gran celo por la expansión del instituto y una piadosa devoción a la Virgen de los Dolores.

Recaredo Mª de Torrente

José María Llópez Mora –que este es el nombre civil de Fr. Recaredo– nace en Torrent, Valencia, el 22 de agosto de 1874. Sus primeros estudios los realiza en la escuela del pueblo, ingresando como religioso amigoniano el 21 de junio de 1889. Emite sus votos perpetuos el día de la Inmaculada de 1896 en la Escuela de Reforma de Santa Rita, Madrid. De por vida permanece en religión como hermano coadjutor.

Ejerce su apostolado misericordioso y redentor con los jóvenes extraviados en diversas escuelas de reforma. En dicho ministerio muestra poseer dotes naturales no comunes para la educación de la juventud desadaptada. Los últimos años de su vida los pasó en el convento de Nuestra Señora de Monte Sión, de su pueblo natal, dedicado incansablemente a su ministerio de impartir el catecismo a los niños, fundar escuelitas nocturnas gratuitas para ellos y a obras de caridad.

Su figura pequeña, viejecito pero ágil y simpático, rodeado siempre de niños, visitando a los enfermos y encarcelados y llevando alimentos a escuelas pobres y humildes, hacen su figura sumamente atractiva y amable.

Expulsado de El Convent, juntamente con toda la fraternidad, el 20 de julio de 1936 hallaba piadoso refugio en casa de una sobrina María Llópez, hasta el 4 de agosto en que es recluido en la cárcel del pueblo. Al amanecer del 18 de septiembre, juntamente con el P. Ambrosio y P. Valentín, Fr. Modesto y Fr. Francisco, es asesinado en el lugar denominado La Fuente de la Mantellina, en terreno de Monserrat, Valencia.

El perfil espiritual de Fr. Recaredo nos lo presenta como un hombre sencillo, humilde, cordial, amable y sumamente franciscano. Que posee un gran espíritu de minoridad y se caracteriza por ser un religioso piadoso, rezador, muy observante en su vida religiosa y muy trabajador en su apostolado con los jóvenes.

Fray Recaredo es una verdadera florecilla franciscana del convento de Nuestra Señora de Monte Sión de Torrent.

Vicente Cabanes 

Vicente Cabanes Badenas nace en Torrent (Valencia) el 25 de febrero de 1908. Viste el hábito del terciario capuchino en Godella (Valencia) el 15 de septiembre de 1923 y el 12 de marzo de 1932 recibe la ordenación sacerdotal de manos del Venerable Luis Amigó. Inmediatamente inicia sus estudios en la Universidad de Valencia y en el Instituto de Estudios Penales.

Ejerce su ministerio específico en las Escuelas de Reforma de Madrid y Amurrio (Álava). Alterna admirablemente el estudio con las prácticas en el gabinete de psicología y la dirección espiritual de la fraternidad. Con los niños vive las parábolas de la misericordia con el talante gozoso de las bienaventuranzas.

Al caer la tarde del 27 de agosto de 1936 algunos milicianos lo sacan violentamente de casa del señor vicario de Amurrio (Álava) y lo transladan a Orduña (Vizcaya). Intentan hacerlo apostatar. Ante la rotunda negativa del religioso vuelven hacia Amurrio. Pero le obligan a descender del coche y, en el prado de San Bartolomé de Orduña, le dan una carretada de tiros, dejándolo por muerto.

Malherido consigue todavía llegar a casa de don Epifanio Elejalde, quien lo traslada al Santo Hospital de Orduña. El padre Vicente insistentemente pide un sacerdote y un médico. Ante la gravedad el herido es trasladado al hospital de Basurto, Bilbao.

A las primeras horas del domingo, 30 de septiembre de 1936, fallece no sin antes haberse confesado y otorgado su perdón a sus asesinos.

Vicente Cabanes fue un religioso de carácter apacible, dulce y extremadamente amable. Cumplidor de sus deberes como cristiano y como religioso terciario capuchino. Vivió totalmente entregado a la reforma de la juventud extraviada, con mucha competencia y un gran celo apostólico.

La meditación diaria de los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor dispusieron su espíritu para sufrir el martirio con la fortaleza y valentía del soldado cristiano.

El perfil espiritual de Fr. Recaredo nos lo presenta como un hombre sencillo, humilde, cordial, amable y sumamente franciscano. Que posee un gran espíritu de minoridad y se caracteriza por ser un religioso piadoso, rezador, muy observante en su vida religiosa y muy trabajador en su apostolado con los jóvenes.